En las últimas semanas hemos visto denuncias por televisión a organizaciones sociales que acogen a personas mayores, a niños vulnerados en sus derechos y con discapacidad. Valdría la pena ir a la raíz.
Es fácil echar la “culpa” a alguien: al estado, a los padres, a las mismas organizaciones que acogen a estas personas y que, con infinidad de limitaciones de apoyo, de personal capacitado, de infraestructura y recursos, hacen, en la gran mayoría de los casos, lo que mejor pueden. Y muchas veces lo hacen con lo que a la sociedad “le sobra”. Así, podemos seguir pasando por el lado.
En nuestro país no hay hoy un espacio real, sistémico, valorado para los más débiles. Existen iniciativas aisladas, personas que luchan de manera admirable y conmovedora por llevar a una esperanza a los que se sienten o quedan al margen del camino, a los que no encajan, a los que “sobran”.
Cuando vemos a los niños violentados una y otra vez, a niños con discapacidad maltratados, ancianos solos hay también algo de nosotros mismos que se siente rechazado. Entones, es más fácil no ver lo que nos duele y culpar a alguien.
Necesitamos acoger lo frágil que hay en cada uno de nosotros, nuestra limitación, nuestra pobreza, nuestra progresiva vejez, descubriendo el valor que hay en esta vulnerabilidad que nos permite encontrarnos con otros.
Hay mucho valor en los más pobres y vulnerables, el valor del “no puedo solo, te necesito”. En medio de la agitación social que vivimos podemos detenernos y escuchar sus pequeñas voces. No se trata de hacerles un favor: se trata del país y la cultura que estamos construyendo y que no nos hace felices. Las personas más vulnerables son indispensables en la construcción de una sociedad humana.
Es necesario que el Estado garantice los derechos de las personas, que la empresa no sólo tenga responsabilidad social, sino que genere valor en su modo de hacer, que los medios de comunicación comuniquen situaciones de vulneración, responsablemente, pero también buenas noticias, que las organizaciones sociales continúen en su opción generosa…
También estamos nosotros, ciudadanos de a pie.
María José López
Encargada de Proyectos, Comunidad de Organizaciones Solidarias


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