La experiencia de la Comunidad, nos ha permitido reflexionar juntos acerca del rol de las organizaciones solidarias en la construcción social. En esta línea, se nos hace cada vez más evidente, la necesidad de un cambio de paradigmas, conjunto de creencias desde el cual nos situamos y que determina el sentido de nuestro quehacer como organizaciones de la sociedad civil.
Durante el último seminario de la comisión de Gestión de Recursos en el que se abordó la temática del levantamiento sustentable de recursos, nos enfrentamos a la compleja temática de la sustentabilidad que nos hizo ver la necesidad de pasar de la escasez a la abundancia. Esta transición supone situarnos frente nuestros usuarios y colaboradores, no desde la escasez de los recursos, de los propios usuarios y de la organización, sino desde la abundancia y potencialidades. Abundancia de los usuarios, vistos no ya como receptores de ayuda, sino como sujetos de su propia historia y fuerza de cambio social. Abundancia de nuestras organizaciones que plantean a sus colaboradores la posibilidad de un trabajo conjunto que aporte valor agregado a la empresa mediante una gestión socialmente responsable en el largo plazo.
Las organizaciones solidarias tienen en este sentido un rol formador irrenunciable para con la sociedad civil: despertar la conciencia de la necesidad de “ver” a los más vulnerables como personas capaces y llenas de posibilidades con las que debemos construir una sociedad que entregue a todos oportunidades de desarrollo.
Despertar la conciencia sobre nosotros mismos y sobre una sociedad en la que el compartir y el encuentro se le hace difícil. La escasez genera pobreza, porque genera la necesidad de acaparar y acumular, pues hay muy poco. La abundancia, por el contrario, genera riqueza, pues no busca acumular, sino dados los recursos, compartir. La mentalidad de la escasez sólo toma, no da, no comparte.
Parece necesario que las organizaciones solidarias llevemos a la praxis este cambio de paradigma.
Nuestra mentalidad contemporánea, nacida en una economía de mercado, cree que es necesario primero la abundancia de recursos, para luego compartir. Sin embargo, la experiencia con nuestros usuarios y en la misma Comunidad, nos ha mostrado que es el encuentro, el compartir, el gran generador de abundancia. Nos es lo que hacemos, sino lo que somos cuando hacemos.
La experiencia con los mineros ha despertado esta conciencia. Los recursos escasos, sin embargo, en el encuentro y el compartir de estos hombres, abundancia de posibilidades, de soluciones, de recursos, florecimiento de capacidades y despertar de una conciencia nacional adormecida del anhelo de todos de vivir en esta experiencia más amable y humana de la comunidad en el que todos ponen de lo suyo y en la que, porque todos han puesto, sobra y se multiplica.
Comisión de Reflexión
Comunidad Organizaciones Solidarias

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